lunes, 6 de enero de 2014

"No" rotundo.

Estamos llenos de cosas que nos sobran y de otras que nos faltan. De los besos que queremos y las caricias que no nos dan. De los bailes que nos perdimos y las noches de las que no nos acordamos. De lo que hemos vivido y de lo que queremos vivir. Pero sobretodo estamos hechos de lo que no; de lo que no queremos en nuestra vida, de lo que no tenemos y de lo que no hemos sido capaces de tener. Todas esas cosas que no hemos tenido nos susurran qué es lo que queremos tener, lo que debemos ser y hasta dónde queremos, o no, llegar. Siempre vamos con el por delante, como si las cosas positivas fueran sólo afirmaciones... Pues a veces, lo que nos hace ser quien somos son las negaciones que guardamos, las oportunidades que perdimos y a las que dijimos que no. Todas esas carencias son las que nos enseñan y nos hacen aprendices de algo tan nuestro.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Los cafés en el aire y el amor en la taza.

Cada tarde a las 15.45 tomaban café después de trabajar. En la cafetería de siempre. Todos los días escogían para sentarse una de esas mesas con dos rosas en el jarrón del centro. Charlaban durante horas, compartían sus vidas y se consolaban el uno al otro. Él acariciaba, de vez en cuando, piadosamente su mano. Ella sonreía sonrojada. Cuando se miraban a los ojos, cuando se miraban a los ojos... Cuando se cruzaban sus miradas eran dos enamorados que, a su vez, no eran nada.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Pisando fuerte.

Hace dos días, tras un año y medio estancada en el ámbito artístico... volví a encontrarme con un lápiz en la mano derecha y la cabeza sobre una lámina de papel; fijando la mirada en el punto que debía plasmar.
Sentí algo extraño y reconfortable a la vez. Tres horas seguidas en una clase en la que sólo se escuchaba inglés y preparando motores para empezar el camino hacia el diseño.
Al leer esto supongo que dará sensación de un simple primer día de clase. Pero no queridos, no. Voy más allá de eso. Fue un reencuentro conmigo misma, un cara a cara y frente a frente sobre el papel. Y esta vez ese encontronazo no provocaba miedos, ni dudas... Ni asustaba ni nada. Era como un grito de firmeza en el interior que decía: hacia adelante. Y lo mejor de todo, es que por fin, y tras tanto tiempo, hacia adelante voy.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¡Que no os engañen!

Las casualidades no existen, son indirectas del destino.

Perdón en conjunto.

Todo el mundo habla de las parejas y de hacer feliz a otra persona. Todos creen haber sido maestros del amor, pero todos tienen lecciones distintas. Curiosos maestros. ¿Cómo iba a enseñarnos alguien a amar, si cada uno ama a su manera?.
Lo mismo pasa al contrario. Todo el mundo habla del olvido, de capítulos, de páginas en blanco y de las heridas. Todo el mundo quiere deshacerse de algo pero nadie encuentra el modo. Las secuelas siempre permanecen.
Si se ama y arriesga, si se pierde y se acaba; se perdone, o no, el dolor aparece.
¿Y quién nos enseña a dejar de doler? ¿Quién nos enseña a perdonar en conjunto? perdón y olvido. Sin dolor o heridas. Sin rencores ni reproches.
A día de hoy, creo que no he visto a ningún maestro o maestra que enseñe a perdonar conjuntamente. O tal vez sea algo que haya que aprender uno mismo y aún no me ha tocado. De momento he aprendido a perdonar por individual. Perdón con permanencia de dolor.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Corazón al aire.

Y claro, tenía que amarte... ¿Cómo no iba a hacerlo?. La gente me decía ¿porqué sí?, y automáticamente mi respuesta: ¿Y porqué no?.
Parece que a veces desde fuera los demás no quieren entender, o a lo mejor es verdad que no se puede. Hay cosas que sólo somos capaces de ver si las vivimos y las sentimos por dentro de la piel. Y ésta era una de esas cosas.
Las relaciones y las parejas son de dos, sólo esas dos personas pueden entenderlas al completo. El resto, desde fuera, suele aproximarse a través de una idea, pero nunca llegan al contacto con los sentimientos. Con lo cuál nadie podía comprender todo lo que aquello había sido.
Así que, a sabiendas de que nada entendería el resto, y muy segura de mi misma, sin defensa que me cubriese el corazón decidí quererte. Como lo hacen los valientes: arriesgando. Convencida de que eso que late no va a sufrir desperfectos. Y si los sufre, el mismo amor que lo daña, lo puede arreglar.
Una vez más la gente dirá que estoy loca, ¡que dónde voy otra vez con el corazón al aire!. Pero es que ellos no lo iban a entender... y además, no pasa nada por que lo piensen, es cierto que lo estoy.

viernes, 16 de agosto de 2013

¿Y si el futuro no existe?

Nos pasamos la vida haciendo planes a largo plazo y pensando en el futuro. Pero ¿y si el futuro no existiera? ¿y si mañana un golpe de mala suerte rompe nuestras expectativas? Se quebrarían nuestras esperanzas y no habríamos realizado nada.
Ha llegado un momento en que he dejado de creer en el futuro. Lo que quiero hacer lo hago ya, lo que quiero decir lo digo ahora, y si quiero vivir algo, lo vivo hoy. Y lo disfruto en el momento que lo quiero.
Hace ya dejé de creer en futuros lejanos y reduje mi confianza de dejar mis planes en manos del tiempo. Ahora todo sucede en un futuro inmediato, y depende de mi.

miércoles, 12 de junio de 2013

Perder el miedo y encontrar la fuerza.

Lo que realmente nos hace fuertes, es la pérdida del miedo.
La ausencia de necesitar resolver la incertidumbre.
Las ganas.
Vivir, eso nos hace fuertes y nos ayuda a perder el miedo.
Viviendo aprendes a vivir. A esperar sin estar esperando.
A que las cosas dejen de doler sin estar doliendo.
También se aprende riendo sin estar llorando, y llorando riendo.
Y se vive queriendo:
Queriendo aprender, queriendo mejorar, queriendo superarse.
Queriendo disfrutar. Queriendo aceptar. Queriendo conocer.
Queriendo conocerse...
Conociendo y conociéndose. Aceptando y aceptándose... Disfrutando.
Superando y superándose. Mejorando y mejorándose... Aprendiendo.
Queriendo a los demás, pero sobretodo, queriéndose a uno mismo.
Y queriendo vivir.
Así se vive.
Y viviendo, se pierde el miedo.
Es relativo ¿verdad? que para perder el miedo sea necesario vivir, y para poder vivir necesitemos perderlo.
Contradictorio y cierto. Me gusta.
Conócete, acéptate... y justo después de aceptarte, cuando vayas a superarte, de repente habrás perdido el miedo y estarás viviendo.
Entonces... vive. Sin miedo, sin incertidumbre... sin más.